Por Steve│NonprofitQuarterly
¿Qué exige a los inversores la inversión de impacto, es decir, la inversión con un beneficio social en mente? Muchos en este campo sostienen desde hace tiempo que no exige prácticamente nada, que un inversor puede tener un impacto social sin sacrificar un céntimo propio. Como afirma una empresa, los inversores "no tienen que elegir entre hacer el bien -es decir, generar un rendimiento social o medioambiental- o hacerlo bien -es decir, obtener un rendimiento financiero-".
Este análisis, ofrecido por Triodos, una empresa con más de 6.000 millones de dólares (5.900 millones de euros) en activos gestionados y un historial de 30 años, no es erróneo per se. De hecho, hay muchas inversiones en las que los objetivos sociales o medioambientales no perjudican a los beneficios (y, posiblemente, incluso los mejoran). Una cartera de inversiones que limite las inversiones en energía a las renovables, por ejemplo, puede muy bien superar a una cartera que incluya empresas de combustibles fósiles; mantener las acciones de combustibles fósiles es posiblemente más arriesgado.
Pero si el objetivo es construir una economía solidaria o fomentar un cambio estructural en la economía para que los empresarios estadounidenses de color tengan la misma capacidad de financiar y desarrollar negocios prósperos que los empresarios blancos, entonces se requiere la voluntad de los inversores de sacrificar cierto grado de rentabilidad financiera a cambio de impacto social. Esta es la conclusión central de un nuevo informe publicado el pasado diciembre por Boston Impact Initiative, un inversor sin ánimo de lucro basado en el lugar en el área de Boston y promotor de este campo en todo el país.
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